Santiago se levanta temprano como de costumbre, realiza su ejercicio matutino, se baña y se dirige a la oficina.
Al entrar, es recibido por un coro de —Buenos días, señor Santiago— por parte de las secretarias.
Responde con un saludo amistoso y se adentra en su oficina, observando el bullicio de las personas que trabajan en sus cubículos.
Revisa su celular y ve que son las 7:50. Le sorprende que Elizabeth no haya llegado aún. Decide enviarle un mensaje de texto.
—Novia falsa, espero que no te