—Deberían irse a un hotel —dice Cristen con tono divertido y sorprendido, mirando a Santiago y a Elizabeth, quienes se separan rápidamente de su apasionado beso, exaltados al escuchar la voz de Kristen. Santiago se levanta y se sienta a su lado, ayudándola a tomar asiento.
—Amiga, no es lo que crees —responde Elizabeth, visiblemente nerviosa.
—Bueno, no te pongas nerviosa... Hola, me llamo Kristen, ¿y tú? —pregunta Cristen a Santiago, tratando de mantener la compostura.
—Hola, soy Santiago —resp