Santiago se aferra a Elizabeth con un gesto de desesperación en su rostro.
— No me quiero ir!! —pronuncia con pesar.
Elizabeth lo mira con ternura, sintiendo la angustia palpable en sus palabras.
—Santiago... —susurra, incapaz de encontrar las palabras adecuadas para consolarlo.
—Quiero quedarme aquí contigo siempre —continúa Santiago, con anhelo.
El corazón de Elizabeth se acelera ante la declaración, pero sabe que la realidad es más complicada de lo que desearían.
—Sabes, yo tampoco quiero que