Hace un año y medio atrás, Santiago arribó a Canadá con un nudo en la garganta tras la emotiva despedida de Eli.
Aunque difícil, sentía que alejarse era necesario para abordar los problemas que enfrentaba la empresa en Canadá y su situación. Seis meses después, decidió llamar a Estados Unidos para conocer la situación allí.
—Hola, Mil, ¿me podrías enlazar con Eli? —pidió Santiago.
—Sí, señor, enseguida —respondió Mil, diligente.
La secretaria, Mil, lo conectó con Eli, quien respondió al teléfon