El amanecer del martes llegó con un aire denso, casi eléctrico.
El edificio corporativo amaneció más silencioso de lo habitual, como si cada pared presintiera que ese día algo importante ocurriría.
Rocío se vistió con calma, eligiendo un conjunto sobrio y elegante. Su padre la había llamado temprano, deseándole suerte con la voz serena pero firme que siempre la tranquilizaba.
—“Confío en ti, hija. No olvides quién eres ni lo que representas.”
Esas palabras la acompañaron durante todo el tr