Los días siguientes transcurrieron con una serenidad engañosa, como si el tiempo hubiese decidido darles una tregua antes de volver a ponerlos a prueba.
La rutina en la empresa recuperó un ritmo casi perfecto: las reuniones fluían, los proyectos avanzaban sin contratiempos y hasta el ambiente parecía más liviano.
Rocío llegaba temprano cada mañana, con esa mezcla de profesionalismo y calidez que ya la caracterizaba.
Sus pasos eran seguros, su sonrisa genuina.
Había logrado recuperar el equ