El resto de la semana transcurrió con una calma inusual.
Los pasillos de la empresa respiraban una paz aparente, de esas que solo se dan después de una gran tormenta.
Rocío y Edrián retomaron sus rutinas con disciplina, concentrados en los ajustes finales del proyecto recién aprobado.
Sofía y Mateo, aunque presentes, se mantenían al margen, como si hubieran decidido lamer sus heridas en silencio.
Rocío aprovechó esos días para dedicarse por c