El golpe había sido más fuerte de lo que Sofía imaginó.
La reunión, que creía sería su victoria, terminó convirtiéndose en una humillación silenciosa.
Todos los miembros de la junta la miraron con desconfianza después de la intervención de Rocío. Nadie dijo nada directamente, pero las miradas bastaban: sabían que ella había promovido las sospechas infundadas.
Apenas llegó a su oficina, arrojó la carpeta de informes sobre el escritorio. El sonido seco del papel fue seguido por un silencio op