El restaurante estaba iluminado con una calidez tenue, como si las luces colgantes quisieran suavizar la tensión que yo sabía que flotaría en el aire.
La cita era a las siete. Una cena formal con los padres de Aleksander.
No era la primera vez que los veía, pero sí la primera desde que todo cambió: desde que sabían que yo era la mujer con la que su hijo había decidido formar una familia.
Aleksander me había dicho que no me preocupara. Que su padre era distante, pero educado, y que su madre… bue