Capítulo — Besos en medio del dolor
(Punto de vista: Lili)
La habitación privada se sentía como un refugio, aunque cada movimiento en mi cuerpo fuera un recordatorio de la batalla que seguía librando. El fémur me dolía como fuego, la clavícula ardía, y la cabeza me daba esa extraña sensación de fragilidad. Aun así, mi mente no podía apartarse de lo que Guillermo me había dicho la primera vez que reaccioné en terapia: que me había pedido matrimonio, y que yo, entre tubos y sueños, le moví el dedo como respuesta.
Lo miré, medio sonriendo a pesar de todo.
—Me pediste matrimonio y ni siquiera hemos tenido un noviazgo decente… ni un beso de verdad, Guillermo.
Él me sostuvo la mirada, con esas arrugas hermosas que parecían contar la historia de cada desvelo, y de pronto inclinó la cabeza, acercándose. Sentí sus labios sobre los míos, primero con cuidado, después con la urgencia contenida de años de silencio. Yo quise tocar su rostro, pero la mano sana estaba atada al suero con antibióti