Capítulo — La trampa en la penumbra
(Punto de vista: Narrador)
La noche había caído sobre Montevideo como un manto pesado. En una esquina apartada, un edificio sin letrero hervía de murmullos, humo y risas falsas. El casino clandestino vibraba con el tintinear de las fichas y el aroma a alcohol barato. Nadie sospechaba que la policía lo tenía rodeado en silencio, como una jauría esperando el momento exacto para lanzarse.
En la sala de operaciones, los agentes seguían atentos a las cámaras ocultas que habían instalado días atrás. Entre ellos, un oficial ya estaba adentro: un joven infiltrado que se había hecho pasar por cliente habitual. Su misión era arriesgada: ganarse la confianza de Valeria Montesino, sacarla de allí y lograr que los cabecillas cayeran con ella también.
Valeria había aprendido a sobrevivir en aquel infierno con sonrisas fingidas, copas servidas y citas forzadas. El dueño la llamaba a su oficina para “cobrarle la deuda”, pero solo la usaba. Los cabecillas, hombre