CAPÍTULO — CUANDO EL AMOR TAMBIÉN ES GUERRA (La reunión)
La sala principal del Grupo Castell estaba preparada como para una batalla que todavía nadie había declarado en voz alta, pero que todos sentían vibrar en el aire. La mesa larga y brillante parecía más un campo de juicio que una sala de reuniones, y en cada silla había una historia distinta, una ambición oculta, un temor bien disimulado. El aire se sentía más espeso de lo normal, como si hasta la respiración pesara más en ese lugar donde