CAPÍTULO — Después de la Firma
La puerta se cerró detrás de Milagros con ese sonido seco y elegante que solo tienen las decisiones irrevocables. Ayden quedó sentado en la cama, con la carpeta apoyada en las piernas y la respiración todavía desacompasada. La había visto irse y le quedó la sensación que le había dejado un hueco extraño en medio del pecho.
Durante unos segundos no se movió.
Solo escuchó el eco del pasillo, el sonido distante de un carrito de enfermería, el silencio que volvía a