CAPÍTULO 191— Después de la Firma
La puerta se cerró detrás de Milagros con ese sonido seco y elegante que solo tienen las decisiones irrevocables. Ayden quedó sentado en la cama, con la carpeta apoyada en las piernas y la respiración todavía desacompasada. La había visto irse y le quedó la incómoda certeza de que algo en él había quedado expuesto y sin defensa.
Durante unos segundos no se movió.
Solo escuchó el eco del pasillo, el sonido distante de un carrito de enfermería, el silencio que