Milagros — La Visita al Hospital
Milagros caminó con paso seguro, aunque por dentro llevaba un nudo en el estómago que se apretaba cada vez que pensaba en Ayden, en la forma en que se habían reencontrado, en todo lo que todavía no habían hablado.
Al doblar en la esquina hacia la habitación, vio a Adrián Castel salir justo en ese momento. Él levantó la vista, la reconoció al instante y sonrió con esa mezcla de cariño y nostalgia que solo los adultos que vieron crecer a alguien pueden tener.