Capítulo 181 — El Golpe que No Esperaba
El rugido del motor se mezclaba con el viento salado de la rambla de Montevideo.
Ayden conducía apretando el volante y la rabia en el pecho.
El reflejo del sol de la tardecita le pegaba de lleno en el parabrisas. No le permitía ver con claridad, pero tampoco quería ver nada.
Aquellas palabras le dolían.
“Te amamos tanto que te dimos todo, menos lo que más necesitabas: límites.”
Golpeó el volante.
—¡Basta! —gritó al aire—. ¡No soy un criminal!