Capítulo — La confirmación más dulce
El consultorio de Ángela estaba iluminado esa tarde de forma distinta . Las paredes tenían ese blanco limpio, pero decorado con algunos dibujos infantiles que pacientes pequeños le habían regalado a lo largo de los años. En una esquina, un pequeño moisés con una manta de ositos recordaba que la doctora misma estaba transitando su propio embarazo: su panza de siete meses ya era imposible de disimular.Fuebun regalo de sus compañeros de trabajo,es algo que se a