Capítulo 174— La confirmación más dulce
El consultorio de Ángela estaba iluminado esa tarde de una forma especial. Las paredes conservaban ese blanco limpio y profesional, pero los dibujos infantiles enmarcados —regalos de pequeños pacientes— le daban un aire cálido, casi familiar. En una esquina, un pequeño moisés con una manta de ositos descansaba junto al escritorio.
No era decoración cualquiera. Era el regalo que sus compañeros le habían hecho cuando entró en el séptimo mes de embarazo, un