Capitulo —La casa de los abuelos
El portón de la mansión Castel se abrió despacio, como si también quisiera guardar silencio ante el regreso. La tarde tibia y el césped olía a recién cortado. Adrián estacionó sin apuro, con ese cuidado nuevo que nació desde que Sofía despertó con fe y un bebé crece con esperanza. Se miraron un instante: ella, más serena; él, con esa sonrisa de quien se sabe en el lugar correcto.
Apenas cruzaron el zaguán, escucharon el sonidito de pasos apurados contra el p