Capítulo — Una luna de miel distinta
El amanecer del domingo no fue igual a todos, se coló tímido entre las cortinas de la suite, iluminando con suavidad las sábanas revueltas. Adrián despertó primero, con el reflejo natural de quien aún no podía creer que la mujer que dormía a su lado era, por fin, su esposa. Se incorporó apenas, y con una sonrisa cansada la observó: Sofía descansaba profundamente, la respiración acompasada, el rostro sereno. Con ganas de más de lo que vivieron en la noche, l