Capítulo 168 — Promesa de padre
El mar golpeaba suavemente contra las rocas y la brisa salada entraba por la ventana abierta de la cabaña. No era una huida del mundo; era apenas un descanso corto, una pausa cerca de todo, lo suficiente para respirar sin desconectarse por completo.
Ese martes no salió como esperaban.
El desayuno quedó a medio hacer cuando sonó el teléfono.
Un adolescente, paciente de Sofía, había ingresado con un desprendimiento de retina. No podía ignorarlo. No ahora. No ell