Capítulo — La familia que crece
El sol de la tarde entraba a raudales por las cortinas, tiñendo la sala con un resplandor dorado. Ayden estaba en su manta de juegos, pataleando y lanzando balbuceos que arrancaban risas a todos. Julia, atenta, lo entretenía con un muñeco de peluche: lo movía de un lado al otro y estallaba en carcajadas cada vez que el bebé lograba atraparlo con sus manitos.
—Miren cómo lo sigue con la vista —dijo Sofía, orgullosa, con Ayden entre sus brazos cuando lo levantó un