Capítulo — La luz de Ayden
La Iglesia de Nuestra Señora del Pilar, en Punta Carretas, lucía espléndida esa tarde. Sus muros de piedra clara y su torre campanario, visible desde varias cuadras, se alzaban como un faro de fe en medio del barrio. Dentro, el perfume de flores blancas mezclado con la cera de las velas flotaba en el aire. Los vitrales góticos dejaban entrar la luz del sol, pintando el altar con tonos rojos, azules y dorados, como si el propio cielo bendijera la ceremonia.
Sofía entr