Capítulo — Confesiones en la Noche de tormenta
La casa había quedado en silencio. Isabel ya se había ido, y Adrián dormía en la habitación contigua. El murmullo lejano del viento colándose por las ventanas era el único testigo de la charla que estaba a punto de nacer.
Lili estaba recostada, con la pierna inmóvil, y Sofía sentada a su lado, acariciando distraídamente el borde de la manta que la cubría. Aquella noche era de amigas, y Sofi no iba a perder la oportunidad de conversar con Lilian