Por Gonzalo
Pensé en esperar que Ruth llegue a la puerta de la calle para ir a pedirle perdón, nuevamente, a Abigail y me sentí un cobarde, por no haber ido antes.
Al pensar eso, creo que ni siquiera esperé a que mi novia llegara a la puerta de la calle, salí detrás de Ruth.
Debe haber pensado que iba detrás de ella, pero giré hacía el sector, que hasta hace poco, no conocía.
Me encontré con Teresa.
-¿Abigail está disponible?...Ruth…
Teresa, sin reprocharme nada, sonrió amablemente.
-Ya la llam