Por Aby.
Desde el día que nos reencontramos con Gonzalo, ya no nos separamos más.
Solo estamos separados cuando ambos estábamos trabajando y a veces ni siquiera ahí, porque si la operación estaba programada para durar menos de cuatro horas, Gonzalo me permitía observar, si duraban más, decía que no era conveniente para mi estado, por la cantidad de horas que hay que estar parados y ni siquiera podemos ir al baño.
Otros días, atiendo a pacientes, con turno, no quiere que corra con las emergencia