Por Gonzalo
Nos despertó el sonido del teléfono de Aby, era Silvana, le dijo que estaban en mi casa, le preguntó si queríamos almorzar con ellos.
-No…recién nos despertamos.
No sé qué le dijo, que Aby se ruborizó, a veces no puede dominar su timidez, por suerte conmigo la perdió hace rato.
La miro y es tan bella, tan sensual, llega a todos mis sentidos, tiemblo de pensar que la podría haber perdido por el egoísmo y la estupidez de mi madre.
La llené de besos y pronto estábamos envueltos en llam