Por Aby
Le dejé el jugo sobre el escritorio, ella sigue hablando con desprecio y Gonzalo estaba muy serio, parecía que quería decir algo, pero no abría la boca.
Me agaché para limpiar una mancha inexistente en el zapato de la… señorita y ella me pisó la mano, lo hizo a propósito, no pude evitar gemir del dolor, ella me echó la culpa a mí y en ese momento, Gonzalo me sorprendió.
-¡Aby!¿Estás bien?¿Te duele? Dejame ver.
Dijo el doctor y tomando mi otra mano, me ayudó a pararme y me revisó la mano