El sábado compraron la cuna.
Fueron al almacén de muebles del norte de la ciudad, donde Adriano había llamado el jueves para verificar que el modelo que Renata había elegido estaba en stock y que podían entregarlo ese fin de semana.
La entrega era una cosa. El montaje era otra.
Renata llegó al almacén con el manual de instrucciones que había descargado la noche anterior y leído con el mismo nivel de atención que aplicaba a los planos de un edificio que todavía no conocía. El sistema de conversi