El viernes, Valentina vio el East Side.
No en el orden cronológico de la intervención sino en el orden inverso:
empezaron por el último tramo aplicado, que era el más reciente y el que
todavía tenía el curado activo, y fueron hacia atrás hasta llegar a las
primeras juntas del primer tramo, que llevaban siete meses curadas y que
eran las que decían lo que el mortero NHL 2 hacía cuando el tiempo era
suficiente.
Thomas llevaba el cuaderno. Valentina llevaba el suyo propio.
A las diez de la mañana,