Valentina Ríos contestó el teléfono a la segunda llamada.
Era jueves por la tarde en Vancouver, que era viernes por la mañana en Cartagena, y Valentina había estado en un proyecto de diagnóstico en el centro histórico cuando llamó Renata.
Lo supo porque el ruido de fondo era el ruido específico de una calle colonial a las diez de la mañana: tráfico moderado, voces distantes, el tipo de ambiente sonoro que Renata reconocía de cuatro años de trabajo en el mismo lugar.
—Renata Alcántara —dijo Vale