Valentina Ríos llamó el viernes siguiente.
No el lunes para el que Renata había calculado la respuesta. El viernes, que era cuatro días antes, lo cual en la lectura de Renata significaba que la decisión había sido más rápida de lo que el plazo sugería.
—Leí los datos de Victoria —dijo Valentina—. Y el informe de La Candelaria que mandaste el miércoles.
—¿Y?
—Y la silicona sellante de la aduana de 1882 es el problema más interesante que he visto documentado en dos años. —Una pausa—. ¿Cómo planea