El martes llegó y llegaron las contracciones reales.
No como en la semana treinta y cinco, que habían sido Braxton Hicks irregulares y leves, practicando sin comprometerse. Estas llegaron el martes por la mañana a las cinco y cuarenta y dos con una regularidad que Renata reconoció de inmediato porque llevaba semanas leyendo sobre cómo distinguirlas y el cuerpo confirmó la teoría con la precisión de algo que no tenía margen para la ambigüedad.
Ocho minutos entre una y otra.
Anotó la hora en el c