La cita médica era el martes a las once de la mañana.
Renata llegó diez minutos antes. Se sentó en la sala de espera con la misma silla de plástico azul de la primera vez y la misma planta artificial en la esquina que seguía sin convencer a nadie. Miró la puerta de entrada durante tres minutos preguntándose si Adriano iba a llegar tarde o si simplemente no iba a venir.
La puerta se abrió a las diez y cincuenta y ocho.
Adriano entró con el abrigo correcto esta vez. De membrana técnica, de los qu