El viernes, Patrick Devereux firmó el contrato en la oficina de Davidson a las diez de la mañana.
Renata lo guardó en la carpeta azul que había comprado específicamente para este proyecto y lo puso en el cajón inferior del escritorio auxiliar con la misma precisión con que guardaba los planos terminados. No era superstición. Era el orden que le dejaba espacio en la cabeza para lo que venía después.
Lo que venía después era el sitio.
Gastown, dos de la tarde. Primera visita oficial al conjunto d