Si Diego quería sospechar en esa dirección, Natalia le daría el gusto. Revolvería el agua lo suficiente para que él no se le ocurriera investigar los detalles de la cirugía y descubriera que, en realidad, todavía llevaba un niño en su vientre.
—Diego, tú no me amas, tu corazón solo le pertenece a Camila. ¿Por qué tendría que quedarme a tu lado, sacrificándome y pensando siempre en lo que es mejor para ti? Pero Mateo es diferente. Antes de que me casara contigo, él me lo advirtió; fui yo quien no