Capítulo 29
Ricardo no quería que ni un solo centavo cayera en manos de sus sobrinos; todo ese patrimonio debía ser heredado por su hija.

Esta Natalia era mucho más astuta que Isaac: le ponía trampas en cada frase y siempre se aseguraba una vía de escape.

Cuando Natalia se marchó de la mansión ancestral, su sonrisa era notablemente más radiante; estaba de excelente humor.

Ricardo permaneció de pie junto a la ventana de la sala, observando su figura alejarse.

Nunca imaginó que, siendo ya un viejo zorro cu
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