Mundo de ficçãoIniciar sessãoCapítulo 56
A las 7:30 de la mañana, de pronto apareció Alicia. La mujer entró sin llamar, con el rostro altivo, como si aquella casa siguiera siendo suya.Una de las sirvientas que custodiaba la entrada intentó detenerla.—Señora, no puede entrar así sin más…Alicia apartó con brusquedad la mano de la criada.—¡Quítate de en medio! No me des órdenes. Esta fue mi casa, y aún tengo derecho a entrar cuando se me antoje —su voz resonó fuerte, cargada






