Alicia estaba de pie justo frente a Daryl, con las bolsas de la compra aún colgando de sus manos, pero su rostro no mostraba la menor alegría. Sus ojos se entrecerraron con furia contenida y, de pronto, su voz estalló, subiendo de tono.
—¿Por qué sigues viéndote con esa mujer, Daryl? ¿Acaso no he regresado ya? ¿Cuál es tu razón, eh? ¡¿Por qué, Daryl?!
Daryl respiró hondo, intentando contenerse. Bajó la mirada por un instante y luego volvió a alzarla hacia