Capítulo 38

A la mañana siguiente, a las ocho en punto, la casa de la familia Daryl tenía un aire distinto. Desde que se despertó, Aurora no había dejado de preguntar.

—Papá, ¿la tía Lilian y Gabriel de verdad van a venir, verdad? —dijo mientras corría dando pequeños saltos hacia la sala de estar.

—Sí, cariño —respondió Daryl con paciencia—. Pero debes tener calma. Llegarán en cualquier momento.

Aurora sonrió de oreja a oreja y abrazó con fuerza a su conejo de peluche.

—Quiero mostrarles los juguetes nuevo
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