Y, como lo había esperado en secreto, era Daryl quien la llamaba.
Lilian se quedó inmóvil unos segundos; el peso en su pecho se hizo aún mayor. Sus dedos se cerraron con fuerza alrededor del aparato, mientras su mente se veía asaltada por la indecisión.
—¿Por qué me llama? ¿Qué se supone que debo hacer? ¿Por qué estoy tan confundida? Si hace apenas un momento yo misma deseaba que fuera él quien me llamara…
Al final, aunque dudó por un instante, Lilian deslizó la pantalla y contestó.
—Lilian… —l