Lilian se sentó sobre la alfombra de la sala, dejando que Aurora y Gabriel mostraran sus regalos con un entusiasmo encantador. Aurora enseñaba la horquilla de tonos pastel que ya adornaba su cabeza, mientras Gabriel estaba ocupado con el rompecabezas de animales que acababa de terminar de armar.
—¡Tía, esto es preciosísimo! ¿Verdad que parezco una princesa? —dijo Aurora girando sobre sí misma.
Lilian rió suavemente.
—Sí, Aurora es de verdad la pequeña