Capítulo 45
Cuando Lucien la vio así, con el camisón ligero y el cabello aún húmedo, sus ojos se oscurecieron de inmediato. Bajó la mirada por un instante, intentando disimular el deseo que lo invadía, pero no pudo evitar arquear una ceja con ese deje de ironía y provocación que siempre lo hacía irresistible. Su mano se deslizó por la cintura de Margaret de manera natural, acariciando la curva de su cintura y murmuró con voz baja, con un tono que revelaba cierta sorpresa.:
—Parece que has engor