El camino hacia la empresa transcurrió entre pensamientos dispersos y un silencio que parecía prolongarse demasiado. Margaret apenas había dormido, y aunque intentaba concentrarse en los asuntos del trabajo, su mente seguía regresando una y otra vez al encuentro con Lucien y a la cruel ligereza con la que él hablaba de todo.
El sonido del teléfono interrumpió su ensimismamiento. Era su asistente, quien hablaba con voz alterada: los organizadores de la subasta exigían el pago inmediato del depós