Lucien se acercó por detrás, corrió su cabello dejando su cuello libre, y con sus dedos, suavemente comenzó a acariciarla.
—¡Basta Margaret! No hay una sola razón por la cual debamos enfrentarnos, somos una pareja ahora, no vamos a ser amigos, no quiero que estes con otro hombre y claro, yo tampoco quiero estar con otra mujer, eso tenlo por seguro.
—¡Lárgate, Lucien! —dijo Margaret, con la voz quebrada, saliendo del baño sin mirarlo siquiera. Escapándose de su agarre.
No esperó respuesta. Cruz