Eliza viajó con anticipación a Manhattan, su papel era asegurarse de que todo estuviera en orden para la llegada de la nueva CEO: reuniones confirmadas, departamentos preparados, y cada jefe al tanto de lo que significaba recibir a Margaret Gold como líder.
Mientras tanto, Margaret permanecía en la capital. Necesitaba asegurarse de dos cosas antes de marcharse, que su madre se encontraba estable y sobre todo, que el bebé que venía en camino también estaba bien.
El médico revisó los resultados