Lucien se acercó a Margaret y, sin previo aviso, le tomó la mano. El roce de sus dedos apretando los de ella, fue algo que ninguno de los dos esperaba. Ni siquiera recordaban cuando había sido la ultima vez que se tocaban la piel.
El efecto fue inmediato. A Margaret se le tensó el cuerpo entero, como si una corriente le recorriera el brazo hasta instalarse en el pecho. El calor de su piel, la forma en que los dedos de Lucien se cerraban alrededor de los suyos, le provocaron un estremecimiento i