Traiciones, decisiones y más (3era. Parte)
Tres días después
Kazanlak
Dominic
Debía estar acostumbrado a la desconfianza de Arianna, incluso estar preparado para esa necesidad suya de tener siempre respuestas. Pero no lo estaba. No sabía cómo ocultar mi miedo frente a lo evidente: ella podía ser la próxima víctima de esa cacería sangrienta que Novak desató al pisar Kazanlak. Así que dejé que las palabras surgieran solas. Tal vez era lo mejor para no meter la pata. Aun así, fue un error.
Fallé sin darme cuenta al no decirle que sí deseaba más de la relación. La verdad es que con ella era un gran idiota, un hombre con un manual de torpeza bajo el brazo. Nada me salía como quería.
Y cuando menos lo esperé, escuché su voz quebrarse, cargada de dolor por la muerte de Carla. Pero su momento de debilidad duró poco. Enseguida salió a flote la Arianna de siempre: terca, rebelde, orgullosa. Esa que cree que puede controlar lo imposible. Incluso puso sus reglas para mudarse a la mansión.
Cedí. No por debilidad, sino por protegerla. Aunqu