[ALYA]
El amanecer siguiente no trae calma. Trae realidad. El penthouse huele a café recién hecho y a algo más: a cambio. A esa mezcla de incertidumbre y sosiego que acompaña las nuevas rutinas, los nuevos comienzos.
Es mi segundo amanecer aquí. Aún me cuesta asimilarlo. La primera noche la pasamos hablando hasta tarde, como si intentáramos recuperar los años perdidos a través de cada palabra, cada silencio, cada roce. Y el primer día… el primer día fue una mezcla de extrañeza y armonía.
Desper