[ZAED]
Entro a la empresa con una sensación densa en el pecho, como si el aire del edificio tuviera memoria y me la devolviera toda junta. No es cansancio. Es alerta. Desde anoche algo quedó flotando entre mi padre y Alya, y no me gusta no saber qué forma tiene.
Camino por el pasillo principal sin detenerme a saludar. Los ascensores se abren y cierran con su música metálica habitual, los empleados hablan en voz baja, las pantallas repiten cifras que ya no me impresionan. Todo sigue igual. Y, si