[ALYA]
Han pasado dos semanas desde aquella reunión en la que nuestros padres hablaron de reglas como si estuvieran firmando un tratado de paz y no negociando nuestras vidas.
Dos semanas desde que decidimos aceptar la tregua.
Y si alguien me preguntara cómo han sido, diría: normales.
Lo suficientemente normales como para que desde afuera todo parezca estable.
Pero por dentro… nada es realmente tranquilo.
El proyecto de Dubái se convierte en el nuevo centro gravitacional de ambas familias. Plano