[ZAED]
No duermo. Ni siquiera cierro los ojos. Paso la madrugada escuchando a Alya respirar, sintiendo cómo su cuerpo se calma, cómo su pecho sube y baja con esa fragilidad que solo aparece cuando se duerme llorando. Acaricio suavemente su vientre cada tanto, como si ese gesto inútil pudiera protegerlos a los dos de un mundo que parece dispuesto a destruirlos.
Ella no sabe nada de lo que planeo. Y no debe saberlo. No después de cómo se derrumbó anoche en mis brazos, rota por primera vez desde q